Tanta tristeza, tanto silencio, empañan tu rostro, que se ha vuelto oscuro, de color amargo.
Donde hubo risas, con sabores dulces, de frutas exóticas, dibujas y manchas, con tedio, momentos, que lamentarás.
Te hieres sin pausa y no dices nada,
muecas de calumnias, remueven tu rostro, tu imagen prepotente y llena de cautela, invade tu boca, haces que sospeche de ti, el destino.
Actitud de necia, llena de soberbia, bañada de ira, no inventes tu vida, no hay miel que te roce, te crees que gozas, creando tu mal,
y débil tu corteza, no soporta más.
Date compasión, mira tus virtudes,
deja esa manía, de hacerte daño
defiéndete de ti misma... laceras tu alma.
Exígete ser feliz, no te mezquines amor, ámate y los demás te amaran,
que se escuche tu grito, estira tu estima y construye una morada, donde reinen latentes, los sueños y el placer sabio de vivir, donde broten los estímulos y reflejes, como una insignia inédita, susúrrate amor.


Leandro