Temía estar solo hasta que aprendí a disfrutar

de mi propia compañía...

Temía fracasar y me di cuenta que es la mejor

oportunidad para aprender...

Temía a lo que opinaran los demás y reconocí

que lo importante es mi opinión acerca de mí mismo.

Temía la ingratitud y encontré que el dar era mi regalo.

Temía que me rechazaran y reconocí que la mayoría

de los rechazos están en mi propia exageración.

Temía el dolor hasta que aprendí que yo podía

retenerlo ó soltarlo.

Temía a la verdad y descubrí en ella la oportunidad

de liberarme.

Temía a la muerte hasta que aprendí a vivir con

plenitud cada instante.

Temía al resentimiento hasta que me di cuenta que

es a mí a quien hace daño.

Temía el ridículo hasta que aprendí a reírme de mí mismo.

Temía envejecer hasta que encontré que cada estación

tiene su encanto.

Temía al pasado hasta que reconocí que todo fue perfecto.

Temía al cambio hasta que encontré que en él estaban mis

tesoros del futuro.

Reconoce que el temor,

siempre estará para recordarte

que tú sabes ser más grande que tus sombras,

como muchas, muchas veces lo has sido.

Pablo Ciappa