ABUE...
Cuando ese día me miraste con la profundidad de un cielo marchito,
Sabía que era tu adiós.
Quise retenerte con mis manos muy fuertes tomadas de las tuyas,
Pero tu serenidad me conformó.
Tú que habías sido como una mecha encendida toda la vida,
Te ibas apagando y no podía ayudarte
Como otras veces lo habías hecho por mí.
Hoy que la memoria no me traiciona,
Percibo en cada minúscula partícula de mi cuerpo,
Todos los momentos felices que viví junto a ti, abuela!
Nunca antes había podido dedicarte unas palabras,
Quizás Dios me inspiró, porque te siento tan cerca
Como cuando en la niñez hacías las trenzas de mi cabello
O recogíamos florecitas en los días de frío invierno
para jugar contigo, sentadas al calor del sol.
Fuiste tan importante en mi vida que no lo había reconocido,
Hasta que comprendí que no te tendría más,
y con la dureza del transcurrir del tiempo supe,
que ya no era más aquella niña. Aquella, había crecido! Comenzaba a ser mujer.
Recurría a ti, como refugio para mis dolores,
buscando tus caricias sentada sobre tus ancianas piernas
que me hacían sentir pequeña. Sabes?
Cuando nos dejaste, recién supe que era mujer
Y que todos tus sabios consejos, siempre me acompañarían.
Cuánto te extraño abuela!
No tuve la satisfacción de darte una nieta en vida,
y poderle brindar todo el caudal de amor que tuviste.
Nunca más oiré, HERRIA! Así me decías.
Cómo no oír aún esas palabras que repetías sin cesar.
Dejaste un vacío muy grande que no se podrá reemplazar.
Sé que no puedo ser egoísta, y debo pensar que si Dios te llamó,
habrá sido para estar junto a él,
seguro que en un lugar mejor que el terrenal.
El dolor de mi alma, vieja querida será difícil de curar,
no encuentro donde sanarla. Ejemplo de mi vida!
La energía que emanabas me ayuda y me acompaña en cada minuto,
Siempre te sentiré tan cerca como cuando
hablabamos horas de tus vivencias...
En los días de agosto, o como cuando caminábamos por las calles, haciendo las compras del día. Qué días aquellos!
Gracias, por haber sido como fuiste,
Trato de imitarte con mi nena
para que conozca el significado de cada pequeña cosa, como tú me enseñaste.
Y lo estoy logrando, porque fuiste mi modelo.
Hoy solo puedo estar cerca de ti, así,
Dedicándote estas humildes líneas que seguro ya te habrán llegado.
Amiga, maestra, consejera!
Elevo mi vista al cielo, va hacia ti este beso
Donde las palomas no llegan y los ángeles son tus amigos.
Hoy para mí es tu día, levanto mi vida por ti,
Una brisa está sintiendo mi piel,
Me dice que estás a mi lado, otra vez.
